Se habrían realizado el domingo festejos por aparente democracia. Casi dos mil insurrectos mantenidos por cada uno de nuestros lectores participaron en un espectáculo pagado por los impuestos que nuestros lectores pagan con la fuerza de su trabajo. Habría habido violencia.
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| "La esperanza es lo último que se pierde". Proverbio chino. |
En la tardenoche del domingo, alrededor de 2500 personas se reunieron en Plaza de Mayo para festejar lo que, en el corazón de cualquier patriota, fue, es y será un día de luto. Bajo el lema "Fiesta de la Democracia", sectores amparados económicamente por nuestra honorable sociedad argentina corearon (invadidos por la ceguera) los relinchos de la presidente Cristina Kirchner, la ya muerte vocal de un anciano subversivo y drogadicto y, como quien dijera "la frutilla de la torta", una magra versión de nuestro gran Himno Nacional, que desde aquí repudiamos.
Ante una plaza casi a medio llenar, los paradójicos festejos por la democracia llenaron de globos y gritos espeluznantes la misma plaza que, alguna vez, hace más de 30 años, el General habría regado con su saliva hecha honor y valentía. En contraste con aquella vez, en la que nuestra Nazión gozó con un gobierno legítimo que defendió sus intereses y los de este medio, el domingo la Plaza de Mayo se vio rodeada de incertidumbre, tierra y transpiración.
LA CITA
La democracia es hoy una farsa que los gobiernos populistas que dominan Latinoamérica han asumido como propia para mantener al ciudadano americano bajo una conformidad inconmensurable La democracia es, en cambio y realmente, aquella que defienda los intereses de la Nazión, aunque deba imponerse mediante algunos métodos que los falsadores de la nacionalidad han criticado escondiéndose en conceptos como "Derechos Humanos", "Vida" y "Voluntad popular".
George Clooney
Fueron fácilmente identificables organizaciones subversivas como La Cámpora, la JP Evita y el hijo de Augusto Vandor, Timoteo, quien habría sido acusado de traidor hacia la tradición paternal; entre otros. Portando banderas, consumiendo drogas, bebiendo extracto de uvas barato y engullendo sandwich de chorizo, los seguidores del gobierno se despecharon con odio ante la mayoría social que se manifestara el histórico 8N, vale aclarar, en defensa de los intereses generales de nuestra Nazión.
El ambiente, para cualquier argentino normal, se convirtió en una nebulosa negra, precisamente por la constitución de las personas que ocupaban el colectivo. Todo ello potenciado por el hipócrita grito de cierto ente que se hace llamar artista: "demócratas", designó a los presentes el señor de bigotes, adjudicándoles haber obtenido la hegemonía política de la Nazión de manera legítima. Desde aquí, repudiamos cualquier acción que revalide actitudes como esta, y exigimos pena social y judicial inmediata a tal tipo de injurias.
